El porqué, el cuándo y el dónde
Segunda semana: el porqué, el cuándo y el dónde
Esta segunda semana del plan para dejar de fumar está resultando casi más interesante que la primera.
El objetivo de esta segunda semana del plan que si funciona es identificar el porqué de cada cigarro, y no solo el porqué, sino también el cuándo y el dónde.
Porque hay momentos en que el “porqué” está clarísimo: estrés, aburrimiento, rutina… pero el “dónde” no acompaña.
Por ejemplo: estás en la oficina, llevas dos horas sin fumar, el “porqué” está ahí, pero el “dónde” no te lo permite.
Terminas la tarea, sales, y entonces sí: porqué y dónde se alinean para encender ese cigarro.
Esto me ha hecho pensar mucho en cómo el entorno condiciona el hábito.
Hasta hace nada, pasaba lo mismo en los bares:
Si estaba en el interior, esperando a que me atendieran, podía tener unas ganas locas de fumar… pero no salía hasta que no me habían servido, pagado o terminado la conversación.
Y entonces, salía a la terraza, consumición en mano, a disfrutar del “piti”.
Precisamente con la nueva ley antitabaco pasará lo mismo en las terrazas
Ahora que me observo con lupa, me doy cuenta de que muchas veces fumar no era una decisión libre, sino un acto condicionado por el lugar y el momento.
Si en las terrazas no se puede fumar, quizá esas dos variables —el dónde y el cuándo— dejen de alinearse tan fácilmente.
Y para quien está intentando dejarlo, ese pequeño freno puede marcar la diferencia entre recaer o resistir.
No sé si la ley logrará que menos gente fume en general, pero yo sé que a mí me está ayudando pensar que cada vez hay menos espacios donde fumar es posible.
Es como si el mundo se pusiera de mi lado en esta batalla.


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